Posiblemente yo
mucho antes de aquel día
balanceándose mi sombra en un puente,
la abandone sobre el asfalto,
en un amanecer cualquiera.
Posiblemente yo
mucho después
de aquel día,
esté vivo
con señales de una barba blanca
apareciendo en mi barbilla afeitada.
Y yo,
mucho después
de aquel día:
si vivo todavía
me apoyaré contra las paredes
de cada esquina de las plazas de la ciudad
y tocaré
el violín en las noches de fiesta
para los viejos
que permanezcan vivos como
yo después de la última batalla.
En los alrededores
los pavimentos iluminados
de una noche perfecta. . .
y los pasos
de las gentes nuevas
que cantan nuevas canciones.
N. H.
"El arte es el esfuerzo incesante por competir con la belleza de las flores... sin triunfar jamás." Marc Chagall.
Por Encima de la Ciudad
Marc Chagall
lunes, 4 de junio de 2012
lunes, 14 de mayo de 2012
Noche de Agosto.
Sentado, como cada sábado de agosto
sumaba las migas de pan y las dividia por cada hoja que rozaba mi zapato
era entretenido hasta que pasaste tú
con tu chaleco celeste y pantalones rojizos
sin dar vuelta la cara solo atinaste a sonreir.
Mi calculadora no funcionó, porque no había número posible
ni letra o ecuación admirable para tus labios
el viento frio, raro de la plaza
acompañó a tu cuerpo hacia mi costado
títere sin clavija, diálogo sin comic
eso era yo, en esa tarde de agosto.
Yo, un astronauta en tierra firme
tú, una bruja de hechizos infantiles
amores que se perciben en un segundo
esfumados al prenderse los postes
de las callejuelas de un puerto
que de amor sabe bastante.
No te levantes, yo te acompaño
conozco el camino de este invento
yo un astronauta, tú una bruja
no voladores, si caminantes
si soñadores, no rutinantes
eso eramos nosotros, en esa noche de agosto.
sumaba las migas de pan y las dividia por cada hoja que rozaba mi zapato
era entretenido hasta que pasaste tú
con tu chaleco celeste y pantalones rojizos
sin dar vuelta la cara solo atinaste a sonreir.
Mi calculadora no funcionó, porque no había número posible
ni letra o ecuación admirable para tus labios
el viento frio, raro de la plaza
acompañó a tu cuerpo hacia mi costado
títere sin clavija, diálogo sin comic
eso era yo, en esa tarde de agosto.
Yo, un astronauta en tierra firme
tú, una bruja de hechizos infantiles
amores que se perciben en un segundo
esfumados al prenderse los postes
de las callejuelas de un puerto
que de amor sabe bastante.
No te levantes, yo te acompaño
conozco el camino de este invento
yo un astronauta, tú una bruja
no voladores, si caminantes
si soñadores, no rutinantes
eso eramos nosotros, en esa noche de agosto.
domingo, 13 de mayo de 2012
Hoy no.
Verte gritar me alegra el pensamiento
emoción conmesurable como al escribirte algún poema
al vomitar las palabras y verlas concretarse en tu sonrisa
y en tus dientes que demuestran destellos de alegrías.
Tus palabras sin sentido, me sacan de contexto
locuras que con un gracias se elevan hasta el cielo
compañía futura, imprescindible al bailar
con un momento de tu vida, saber si ya dormias.
Insomnio de estudiar, cansado de teclear
sonrisas enarboladas en mi pared
en una fria noche de mayo
donde mis pies me piden abrigo y mis ojos un poco de café.
Cinco de la mañana, tarde se me hizo
un poco de lectura no haría mal
un beso no estaría de más
porque ya no camino, hoy puedo volar.
emoción conmesurable como al escribirte algún poema
al vomitar las palabras y verlas concretarse en tu sonrisa
y en tus dientes que demuestran destellos de alegrías.
Tus palabras sin sentido, me sacan de contexto
locuras que con un gracias se elevan hasta el cielo
compañía futura, imprescindible al bailar
con un momento de tu vida, saber si ya dormias.
Insomnio de estudiar, cansado de teclear
sonrisas enarboladas en mi pared
en una fria noche de mayo
donde mis pies me piden abrigo y mis ojos un poco de café.
Cinco de la mañana, tarde se me hizo
un poco de lectura no haría mal
un beso no estaría de más
porque ya no camino, hoy puedo volar.
viernes, 4 de mayo de 2012
Cuento del humano.
Animal, locura dentro de la ciudad
a contracorriente de la gente
caminando, corriendo por llegar
a un lugar donde se pueda dormitar.
Como peces con alas
como perros corredores
no se quedan tranquilos
son inmunes a las miradas y a los latidos de los corazones.
Tambaleante a la vida
corrige cada segundo que ha de existir
es un elemento más en la estrecha realidad
que han de respirar por unas migajas de pan.
En un cielo falso circulan los personajes
protagonistas, antagonistas, incluso el director
de una obra de teatro mal hecha
en un mundo donde se está yendo el color.
Solo queda seguir andando
cruzar a la otro capítulo
en donde habla otro autor
porque el cuento del humano se acabó.
a contracorriente de la gente
caminando, corriendo por llegar
a un lugar donde se pueda dormitar.
Como peces con alas
como perros corredores
no se quedan tranquilos
son inmunes a las miradas y a los latidos de los corazones.
Tambaleante a la vida
corrige cada segundo que ha de existir
es un elemento más en la estrecha realidad
que han de respirar por unas migajas de pan.
En un cielo falso circulan los personajes
protagonistas, antagonistas, incluso el director
de una obra de teatro mal hecha
en un mundo donde se está yendo el color.
Solo queda seguir andando
cruzar a la otro capítulo
en donde habla otro autor
porque el cuento del humano se acabó.
jueves, 29 de marzo de 2012
Un amor desapercibido.
Esta es una historia de amor
cubierta por brisnas otoñales
latentes lluvias de invierno
calurosas tardes en verano
ladridos y sonrisas primaverales.
Imposible tocarlos, imposible separarlos
amorio infinito, cómplice de historias
la brisa es su mejor compañía
la noche se pone celosa al verlos
invisible al visitante, amor indescifrable.
Son tres que algunas veces son cien
dentro de su libertad se encuentran felices
no dejan de mirarse
sin vergüenza en cada recoveco en cada lugar de la ciudad
amándose como si no hubiese nadie más.
Si hablasen contarían todo lo sucedido
en la plaza Victoria, en Colón y Francia
ni el toque de queda los asustó
ni el demócrata ni el dictador
ni los propios porteños que no ven su existencia.
Dibujan y pintan sombras
en portones, muros y callejones
ellos son tres que algunas veces son cien
fundidos en el inmenso cielo
cortados por camiones y ajenos desgraciados
que no pueden con el amor de los cables del plan.
cubierta por brisnas otoñales
latentes lluvias de invierno
calurosas tardes en verano
ladridos y sonrisas primaverales.
Imposible tocarlos, imposible separarlos
amorio infinito, cómplice de historias
la brisa es su mejor compañía
la noche se pone celosa al verlos
invisible al visitante, amor indescifrable.
Son tres que algunas veces son cien
dentro de su libertad se encuentran felices
no dejan de mirarse
sin vergüenza en cada recoveco en cada lugar de la ciudad
amándose como si no hubiese nadie más.
Si hablasen contarían todo lo sucedido
en la plaza Victoria, en Colón y Francia
ni el toque de queda los asustó
ni el demócrata ni el dictador
ni los propios porteños que no ven su existencia.
Dibujan y pintan sombras
en portones, muros y callejones
ellos son tres que algunas veces son cien
fundidos en el inmenso cielo
cortados por camiones y ajenos desgraciados
que no pueden con el amor de los cables del plan.
jueves, 22 de marzo de 2012
Muévete.
Tomando el tren, no quiero atrasarme
tengo clase a las diez y ya va a sonar el reloj
ladro pero el conductor no me escucha
solo espero que tarde en salir el sol.
Alienígena o ser humano
me quedo con que soy un personaje raro
que tiene el sueño pesado
porque me gusta no parar de soñar.
En mi habitación tiembla todos los días
ya me terminé acostumbrando
no hay nada peor que ser estatua
de un gobierno represor.
Las venas se me hinchan
quieren gritar gol
la euforia danza en el anfiteatro
mientras la puta de negro sigue arbitrando.
Suelta el cigarro, tira el vaso de licor
no dejes que se vaya el tren
disfruta el chú chú chú
de un sol que lentamente
te quitó el movimiento.
tengo clase a las diez y ya va a sonar el reloj
ladro pero el conductor no me escucha
solo espero que tarde en salir el sol.
Alienígena o ser humano
me quedo con que soy un personaje raro
que tiene el sueño pesado
porque me gusta no parar de soñar.
En mi habitación tiembla todos los días
ya me terminé acostumbrando
no hay nada peor que ser estatua
de un gobierno represor.
Las venas se me hinchan
quieren gritar gol
la euforia danza en el anfiteatro
mientras la puta de negro sigue arbitrando.
Suelta el cigarro, tira el vaso de licor
no dejes que se vaya el tren
disfruta el chú chú chú
de un sol que lentamente
te quitó el movimiento.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Otra noche más.
Lamento el cantar tardío del grillo saltarín, situación extrañable en la hora de dormir. Los duendes de traje verde se enconden en los recovecos de mi habitación, con la puerta cerrada todo queda entre nosotros.
Entreabro mis ojos, no logro ver nada, oscuridad tranquilizadora, poderosa, omnipotente, noble en su contexto.
Comienzan a conversar, no logro entender, me levanto y no muevo párpado alguno, su presencia basta para llegar a su lado.
Más tarde, una mano pequeña se hace sentir en mi hombro, me estremece, sin embargo, no me asusta, al contrario, me alegra.
Transcurren segundos, minutos, quizás horas, no lo sé.
Me despido de los duendes, para poder despertar y en la siguiente noche, en el siguiente letargo, poder volver a compartir mis alegrías, junto con el canto del grillo saltarín de mis sueños.
Entreabro mis ojos, no logro ver nada, oscuridad tranquilizadora, poderosa, omnipotente, noble en su contexto.
Comienzan a conversar, no logro entender, me levanto y no muevo párpado alguno, su presencia basta para llegar a su lado.
Más tarde, una mano pequeña se hace sentir en mi hombro, me estremece, sin embargo, no me asusta, al contrario, me alegra.
Transcurren segundos, minutos, quizás horas, no lo sé.
Me despido de los duendes, para poder despertar y en la siguiente noche, en el siguiente letargo, poder volver a compartir mis alegrías, junto con el canto del grillo saltarín de mis sueños.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Pobre mundito.
Desembarcando palabras
de lejanas tierras
con lágrimas en el pecho
golpeado y maltrecho
esperanzas quebradas
por un mar desértico.
Paraguas voladores
inquietos en la claridad
de un sol espectante
del bien y el mal
del ying o el yang.
Guitarra cantora
con alas de libélula
luciérnaga de acordes
metálicos cristalinos
historias contadas
por viejos navegantes del amor.
Galaxia insípida
sin hojas que pisar
estática, inerte
ni los gatos saben maullar
solo grillitos pidiendo libertad.
de lejanas tierras
con lágrimas en el pecho
golpeado y maltrecho
esperanzas quebradas
por un mar desértico.
Paraguas voladores
inquietos en la claridad
de un sol espectante
del bien y el mal
del ying o el yang.
Guitarra cantora
con alas de libélula
luciérnaga de acordes
metálicos cristalinos
historias contadas
por viejos navegantes del amor.
Galaxia insípida
sin hojas que pisar
estática, inerte
ni los gatos saben maullar
solo grillitos pidiendo libertad.
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