Por Encima de la Ciudad

Por Encima de la Ciudad
Marc Chagall

sábado, 7 de septiembre de 2013

Nuestra vida, ha terminado.

Cuando una de mis letras lo toquen:
las libélulas ya no volarán más
y las gotas de lluvia,
dejarán de sentir el asfalto.
Los caballos de la noche se demorarán
sin estrellas; sin tus estrellas.
Con el hielo macabro de la muerte
asomado entre mis muslos.

Cuando una de mis letras lo toquen:
he de arrepentirme de nacer, he de arrepentirme de ti
golpearé paredes, invocaré al invierno
soñaré con negras albas
desangrando las golondrinas
que nacientes, vimos algunas vez volar.

Cuando una de mis letras lo toquen:
olvidaré a la vida y su manto nostálgico
las lágrimas se secarán en la pupila
los monstruos serán amigables perros.
Aquellos pasajes, se quemarán con mis gestos
con el pecho oprimido
y con el mismo viento;
volveré al cementerio.


jueves, 5 de septiembre de 2013

No nuevamente.

Con las cartas sobre la mesa
nos despedimos, mostrándonos el pecho:
con la nostalgia por el cielo
con los sueños derrumbados
con los ojos estrujados
y la vida; con la vida ya perdida.

Vi caducar los hasta luego
y como nos apagaban las sonrisas.
La muerte entregó su hiel
a las manzanas ya podridas
si partidas, no comidas
y la vida, con la vida ya perdida.

Tramité los relámpagos de invierno
para tener compañía en las noches de verano
Era un extranjero en mi propia casa
ya carente del hartazgo de la plazoleta
que daba hacia mi ventana.
Y la vida, con la vida ya perdida.

Las sábanas se rodearon de cal
mientras hacian el amor con la noche.
Con el horizonte en los ojos
y mi gato en el hombro
aprieto fuerte a la vida mientras se eriza
en mi palma tratando de perderse nuevamente.


lunes, 26 de agosto de 2013

Vate Intelectual.

Vate de cabellera asepiada
hombre raro, distinto, con toque de normalidad.
De relucientes y prístinos dientes
que con cloro se han de fregar.

Historias de amorios interminables
que duran lo que dura el vivir
que duran lo que dura la inmortalidad.
Fotografías que nunca se han de sacar
de su lugar, del estante matriarcal.
Noches con sueños; y pesadillas inconclusas
perecibles al sonar del despertador.

De horizontes que se estrechan con el tiempo
con mañanas imperceptibles e inholoras
por el fausto superfluo del destartalado hogar.
No apagues las luces, no cierres las puertas
deja que el viento recorra el lugar
libre y manso, adueñándose de lo que queda.

Vate de ojos caidos
historiador y poeta, un anciano anticuado
amante del cuento distinto,
del puerto diluvial,
de la calada y lluvial locura
de un añoso mundo intelectual.

martes, 20 de agosto de 2013

Ya se fueron.

La sombra de los pasos que voy dando
ya inocentes de la añeja nequicia
se distancian de los valsecitos
escritos en las esquinas mojadas
por leche y gotas de lluvia.

Ya no se toman
los gatos ya se fueron.

Las calles están cerradas
las raíces tapadas por asfalto
las bocinas se apoderan del silencio
la ciudad está siendo devorada
por malditos gigantes de cemento.

Ya no hay luz
Gaia se fue.

Las pinturas se quebrajan
se dividen en colores
las sonrisas se tapan con la tierra
los juguetes en pequeños ataudes.

Ya no hay sueños
los niños ya se fueron.

Sigo frente al paso de cebra
queda poco para cambiar a verde
mis pasos están desapareciendo
de donde mi vida y yo,
seguimos siendo.

Ya no hay nada
decidí quedarme.

miércoles, 14 de agosto de 2013

En un café.

En tardes de desencuentros, de plazas desocupadas
de tardias fotocopias y avisos releidos.
Luego de clásicas canciones
de dinero malgastado y malos augurios.
De platos rotos y mesas rasgadas
quedaron los libros, con su excitante aroma.
Luego de mañanas frias y tardes tristes
de noches melancólicas, de morriña casual.
Dalí, Goya y Velázquez
de aulas, teatros y museos.
Cines, librerías, bares y bibliotecas
de paseos por el plan.

Sin buscarte, te vi
quizás te pensaba o solo fue el azar;
en un café.









domingo, 11 de agosto de 2013

Entre los dos.

Cuéntame una historia, de lunas y alegrías
esas que escuchábamos de Serrano, Filio y García.
Que nos amarraban la piel
y la soltaban al día siguiente.

No quiero lamentarme, ni tampoco alegrarme
de esta vida sin jugo, exprimida a no más dar,
con la palma del trabajo y el yugo explotador
de una mente que de amor no conoció.
 
Entrégame una frase
una décima de colores,
que tengan la tintura de un París encendido,
por sonrisas, más que por luces callejeras contaminantes.

Quiero escuchar tus acordes, esos acordes caleidoscópicos
cambiantes al son del diurno pestañeo, que suban al cabello
y se queden impregnados en las calcetas de algodón
cosidas por la abuela de un triste cantautor.

Dime si estoy equivocado, si estoy listo pa' escapar,
abre la ventana para ver y tirarme al mar.

El mayo con su niebla y la luna extraña,
transformando al grillo en canta'or y al perro en baila'or,
mientras yo me inspiro.
En una historia digna de un simple escritor
que habla y sueña en blanco y negro,
una vida; entre los dos.

viernes, 9 de agosto de 2013

La revolución de la Luz.

Luciérnagas deambulantes de un cielo decadente
armando revolución contra los astros
el absolutismo de la divina luna
tambalea, sucumbida por la conjunción de las chispas.

Preparando el hurto del negro manto
se condimentan las diminutas ideas
ordenan las piezas y arman el puzzle
de las horas más importantes de su vida.

Caminan hacia el norte, rotando hacia el seis
despiertan en el cuatro y se duermen en el diez
echando vuelo a eso de las cuatro toman su break
para que a las dos y media empiecen a almorzar
terminando lo antes posible para tomar el tren.

Las alitas van buscando su lugar
anidando dentro del cosmos feudal
tratando de vengar la tortura del sol
muerto por la blanca fraticida.

Recuperar la libertad y el calor
los sueños de niños despiertos
la serenidad del mar y las rocas
mediante la revolución de la luz.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Las fotos.

Vociferé risas cuando me llenaron de besos las mejillas
era hermoso y algo tierno, o eso me decian
llevaba conmigo algunos rulos, que jugaban con el viento.
Tenía cartas, tazos y muchos juguetes: robots, superhéroes, animales y soldados -malditos soldados-
no podía aburrirme, era imposible
no me preocupaba ¿qué era preocuparse?.

Esperaba la lluvia, para ver los ventanales empapados
¿te acuerdas?, yo escribia mi nombre, y el de mi mamá.
Esperaba navidad, era rica la comida al cenar, solo ese día cenaba
era especial, por eso cenábamos ¿por qué más?.
¡Ah! por lo regalos -nunca me importaron-.

No había turgencia en las niñas -¿en qué pensaba?-
vendía mis juguetes, a cambio de dinero de mentira
fui pastelero, locutor de radio, músico, dibujante y fotógrafo.
mas, quería ser profesor.

No me daba vergüenza disfrazarme y salir asi a la calle
pero claro, tenía miedo de los payasos.
La tele era mi amiga cuando hacia frio
conversábamos de dibujos animados -nunca habló-
y la radio, la radio me cantaba, cantaba las canciones de papá.
Te recuerdo Amanda y Playa Girón sonaban siempre -eran buenas-.

La luna, la hermosa luna. Y sus compañeras, las estrellas
¿la luna?, ella me perseguia y siempre, siempre, me observó -cuidó-.
Rompí floreros, y lloré. Me enfermé, y lloré. Me caí, y lloré
Me retaron por desobediente, y lloré.
Mi mamá me amaba, y lloré.
Fui feliz, y lloré.

Lloro, y soy feliz.
Mañana sigo viendo las fotos.