Por Encima de la Ciudad

Por Encima de la Ciudad
Marc Chagall

sábado, 18 de enero de 2014

El hombre es un golazo de Dios (Erick Pohlhammer)


“Los marcianos han llegado ya a jugar fútbol al Monumental” Poeta Jorge Ragal


Yo no creía en los marcianos. Ni siquiera cuando leí Crónicas Marcianas
de Ray Bradbury. Pero una noche entró un marciano por la ventana de
mi pieza (no es chiste), se sentó a los pies de mi cama y me empezó a
hablar de fútbol.

Sabía tanto de fútbol el marciano, que no tuve tiempo ni de preguntarle su
nombre. Sabía que Fernando Riera había sido el deté de la Roja en el mundial
del 62 –será una fiesta universal/ del deporte del balón–, ubicaba a Germán
Casas, cantó canciones de los Ramblers, hasta me habló del enfoque taoísta
del fútbol de Riera, ese del “toque-toque-toque: el gol sale solo” que le carga al
gran Eduardo Bonvalet, pero es la clave del éxito de Barcelona, que deja lona a
sus rivales al sumarle, a este viejo esquema exitoso, afluencia y velocidad.

La carucha verdosa del marciano resplandeció un instante bajo el efecto
radiante de la lechosa luz de la luna: un ojo glauco; el otro, cerúleo. Muy
bellos: achinaditos. Como los del Chino Lihn. Debido a que no sentí miedo ni
lo discriminé (por ser marciano) (y de Marte) (los contactados dicen que son
más bellos los venusianos) y me encantaba escucharlo hablar de fútbol,
se le soltó, aún más, la lengua y tipín dos de la mañana, se fue “en volá”, como
diría la Pati, y empezó a darme las formaciones de la U de los 60, San Luis de
Quillota de los 70, el Colo de los 80, Unión la Calera de los 90, Palestino del
2000, y hasta del actual Temuco de Marcelo Salas que, según él, tiene alas, no
sólo en los talones de los pies, sino en su inmortal alma astral universal.

Me cayó bien el marciano. Buena onda. De repente quise hablarle de cine, y
me dijo: 

–Qué más películas quieres que tus propias películas mentales y la película
incesante de la vida cotidiana, y si quieres películas de acción, te llevo en mi
nave espacial y viajamos por el Tiempo ilusorio a la Guerra de Vietnam.

Pensé: el fútbol lo apasiona más. Entonces, y para sorprenderlo, le dije –
parejito, de corrido–, la formación del Lazio de los tiempos de oro de Marcelo
Salas. Y se la dije parejito y de corrido: Marchegiani, Negro, Nesta, Mihajlovic,
Pancaro, Sensini, Simeone, Ravanelli, Stankovic, Verón, Nevdev, Salas.

Se puso de pie, a lo Pedro Carcuro, y aplaudió. “Bravo, bravo –dijo– el que
cultiva la memoria construye un palacio en su conciencia, hecho de imágenes
y dulzura” y se puso a hacer dibujitos con una pelota imaginaria imitando a la
Bruja Verón, en el círculo central del piso de tablas de mi pieza luminosa.

–A ver, ¿en qué equipo jugó Iván Zamorano, cuando Marcelo Salas jugaba
por Lazio? 

No vaciló: “por el Inter, junto a Di Baggio, Peruzi y Seedorf; corría el
año 2000”.

Ya estamos en el 2013. El tiempo vuela, le dije. “No, son ustedes, los terrestres,
los que vuelan, de planeta en planeta, encarnación tras encarnación, de
galaxia en galaxia. Son muy afortunados. En cambio nosotros, los marcianos,
estamos encadenados a Marte, como la pelota a la red o el banderín del corner
a un ángulo agudo de 30 grados.

Pelota en la red, pelota en la red: mató-mató-mató-mató, canté, e ipso facto
nombró a Ernesto Díaz Correa. ¿Cómo podrá un marciano oír a un relator de
fútbol? ¿Tendrán radios a pila? Una pila de preguntas se apiló en mi cabeza.
Me puse las pilas y le pregunté por los tres mejores arqueros chilenos de todos
los tiempos.

Dijo que el mejor arquero de Chile había sido Cóndor Rojas, seguido de Osbén
y Sapo Livingstone; encontraba fuera de serie a Gustavo Dalsasso de Everton y
a Felipe Núñez de Palestino.

Luego me dio una cátedra de fútbol, la que resumo al máximo: manifestó que
Chita Cruz fue mejor que Chumpitaz; expresó que Rosenthal fue el Romario
del Pacífico, y se fue al Glasgow de Escocia demasiado temprano; alabó el
fútbol sinfónico de Bielsa; destacó al ingeniero Pellegrini; criticó al Fantasma
Figueroa por enojón; soslayó los errores de Beckenbauer (pasaba de Chile a
Alemania como si nada) (los marcianos son cuánticos: saltan del punto A
al punto C sin pasar por el punto B) (como la poesía astral del poeta Ragal);
fustigó las falencias defensivas; puso entre paréntesis la idea que “no hay
mejor defensa que un buen ataque”; valoró el fútbol italiano, pero discrepó
con dejar todo al contrataque: no en vano el Imperio Romano cayó por
esquemas demasiado defensivos; se abstuvo de opinar de la frase de Valdano:
“El fútbol es un juego que consiste en cerrar y abrir espacios”. Le exigí al
menos una sola razón. Esto dijo: “¿Y qué pasa si un equipo sale a la cancha
decidido a defenderse SIN EL MENOR INTERÉS EN ABRIR LA DEFENSA
RIVAL? Le basta el cero a cero. ¿Deja de jugar al fútbol por eso?” Allí me dejó
marcando ocupado. Allí me cayó la teja –recién–que era hiper lúcido. Más
inteligente al menos que Valdano, que es muy, pero muy inteligente. 

Tras cartón, evocó a Elías Figueroa: “de Calera, siendo una caña de bambú,
pasó a Santiago Wandereres, y en Wandereres se convirtió en un roble enorme;
todo quien pasa por Wander’s (así dijo: Wander’s), como Moisés Villaroel, o
Juan Olivares, el Gordon Banks del equipo caturro, y tantos otros, será futura
estrella cristalizada.

Y dele con Wanderito. Y Valparaíso: uno de los 5 puertos más mágicos del
mundo. Los conocía todos. Incluido el Puerto de Palos, de donde zarpó Colón
a descubrir América en 1492.

Y ahí, sentadito, muy cómodo, a los pies de mi cama, recordó ese año cuando
Jorge Peineta Garcés, tiró parriiiiba a “Wanderiiiito”. Así dijo: Wanderiiito:
alargando 3 veces la letra i, tres veces. 

Y yo cachúo como dice la Pati, qué onda, socio, tanto con Wandereres, y
¡¡¡otra vez!!!, como si fuese ventrículo del colosal relator Nicanor Molinare
de la Plaza –parejito y de corrido– nombró, uno por uno, a la verdosa oncena
porteña, como sus propias mejillas verdosas: Toro, Garrido, González, Robles,
Villarroel, Neveu, Vergano, Pérez, Vega (Marcelo Vega) Otta, Soyo y Navia ¿El
Choro Navia? Sí, el mismísimo... Choro... Navia...

A esta altura de mi relato, quiero decir que, la semana pasada, en el Monte, a
15 kilómetros de la noble ciudad de La Calera, según el diario El Mercurio de
Valparaíso, murió de un infarto al miocardio, una anciana, al “entrar por la
ventana de su pieza un ser no identificado y sentarse a los pies de su cama”.
Alcanzó a llamar –por celular– a su única hermana, a la ciudad de Limache. 

Eso había leído yo, en El Mercurio de Valparaíso, la semana pasada. 

Pensar en eso me puso estúpido. Al estúpido ponerme, se me vino la noche
encima: quizá este enano verde no sea tan inocente. Eso pensé. Pero no, era
mi propia mente: me estaba sugestionando. ¡Qué culpa tenía él, quizá el ser
traslúcido, más angélico del universo entero, de mi falaz ignorancia humana;
de mi total “falta de conciencia cósmica”, como diría Stephen Hawkins, de
nosotros.

Estuve al “borde” de meterme un autogol.

Nuestra mentecita “loca” nos mete “autogoles” estúpidos impresionantes.
Seguro: leyó mi mente (son telepáticos). Y plim plim plim, más veloz que una
finta de Garrincha, zarpó, a la noche inmensa, en su fúlgida y melódica
nave espacial.

Se fue por un “pliegue” de la antimateria cósmica.

Sólo alcancé a... VER –con nitidez– (Matta) una vistosa insignia de Santiago
Wandereres, con sus 3 estrellas, –58, 68, 2001– dibujadas de manera prolija y exquisita,
 a un costado tornasol de su pequeña nave holográfica, parecida a los
autos “huevitos” de los 60, y me puse a llorar de emoción. 

Cuando dejé de llorar, dirigí la vista hacia mi almohada, y sobre ella, el
visitante cuántico había dejado escrito, sobre la funda blanca, a modo de
graffiti, con tinta verdosa, como de tinta instantánea, esta frase:

EL HOMBRE ES UN GOLAZO DE DIOS.
Cuando se fue en el OVNI, caché, por la insignia, que era de Wanderito.

martes, 14 de enero de 2014

Rendijas

Bajo las sábanas rojas
nuestra ropa yace desparramada
tal como las hojas secas
de la última semana de marzo.

Allí nos observan las rendijas
dueñas de nuestra historia.






domingo, 12 de enero de 2014

Por la mañana

Después del café
la ducha húmeda, el piso encerado
el pan tostado: la mantequilla
manchando los dedos
tibios
                    del café
mientras tú
bostezas entre sábanas
al cerrar la puerta
para no verte jamás.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

¡ He de regresar !

Encontrándote en todas partes
¡ he de regresar !
cuando la trova se impregne en tu sonrisa
cuando la trova se funda en el silencio.

A tus brazos, a tus labios
a tu piel.

Revivir los instantes,
que la vida guardó en el velador
mientras , una y otra vez,
tu silueta corrompe mis libros,
y en cada espacio de mi habitación
te apareces con el polvo,
que dejó el tiempo.

A tus brazos, a tus labios.
 
Sobre la ciudad van cayendo los latidos
de los astros que en antaño fueron Dioses
y que ahora, danzan con el viento
despreocupándose del mundo
porque de ese mismo mundo,
hemos vuelto a ser los dueños.

A tus brazos
¡ He de regresar !
a vivir, a soñar, a reir.

A ti.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Nuestra vida, ha terminado.

Cuando una de mis letras lo toquen:
las libélulas ya no volarán más
y las gotas de lluvia,
dejarán de sentir el asfalto.
Los caballos de la noche se demorarán
sin estrellas; sin tus estrellas.
Con el hielo macabro de la muerte
asomado entre mis muslos.

Cuando una de mis letras lo toquen:
he de arrepentirme de nacer, he de arrepentirme de ti
golpearé paredes, invocaré al invierno
soñaré con negras albas
desangrando las golondrinas
que nacientes, vimos algunas vez volar.

Cuando una de mis letras lo toquen:
olvidaré a la vida y su manto nostálgico
las lágrimas se secarán en la pupila
los monstruos serán amigables perros.
Aquellos pasajes, se quemarán con mis gestos
con el pecho oprimido
y con el mismo viento;
volveré al cementerio.


jueves, 5 de septiembre de 2013

No nuevamente.

Con las cartas sobre la mesa
nos despedimos, mostrándonos el pecho:
con la nostalgia por el cielo
con los sueños derrumbados
con los ojos estrujados
y la vida; con la vida ya perdida.

Vi caducar los hasta luego
y como nos apagaban las sonrisas.
La muerte entregó su hiel
a las manzanas ya podridas
si partidas, no comidas
y la vida, con la vida ya perdida.

Tramité los relámpagos de invierno
para tener compañía en las noches de verano
Era un extranjero en mi propia casa
ya carente del hartazgo de la plazoleta
que daba hacia mi ventana.
Y la vida, con la vida ya perdida.

Las sábanas se rodearon de cal
mientras hacian el amor con la noche.
Con el horizonte en los ojos
y mi gato en el hombro
aprieto fuerte a la vida mientras se eriza
en mi palma tratando de perderse nuevamente.


lunes, 26 de agosto de 2013

Vate Intelectual.

Vate de cabellera asepiada
hombre raro, distinto, con toque de normalidad.
De relucientes y prístinos dientes
que con cloro se han de fregar.

Historias de amorios interminables
que duran lo que dura el vivir
que duran lo que dura la inmortalidad.
Fotografías que nunca se han de sacar
de su lugar, del estante matriarcal.
Noches con sueños; y pesadillas inconclusas
perecibles al sonar del despertador.

De horizontes que se estrechan con el tiempo
con mañanas imperceptibles e inholoras
por el fausto superfluo del destartalado hogar.
No apagues las luces, no cierres las puertas
deja que el viento recorra el lugar
libre y manso, adueñándose de lo que queda.

Vate de ojos caidos
historiador y poeta, un anciano anticuado
amante del cuento distinto,
del puerto diluvial,
de la calada y lluvial locura
de un añoso mundo intelectual.

martes, 20 de agosto de 2013

Ya se fueron.

La sombra de los pasos que voy dando
ya inocentes de la añeja nequicia
se distancian de los valsecitos
escritos en las esquinas mojadas
por leche y gotas de lluvia.

Ya no se toman
los gatos ya se fueron.

Las calles están cerradas
las raíces tapadas por asfalto
las bocinas se apoderan del silencio
la ciudad está siendo devorada
por malditos gigantes de cemento.

Ya no hay luz
Gaia se fue.

Las pinturas se quebrajan
se dividen en colores
las sonrisas se tapan con la tierra
los juguetes en pequeños ataudes.

Ya no hay sueños
los niños ya se fueron.

Sigo frente al paso de cebra
queda poco para cambiar a verde
mis pasos están desapareciendo
de donde mi vida y yo,
seguimos siendo.

Ya no hay nada
decidí quedarme.

miércoles, 14 de agosto de 2013

En un café.

En tardes de desencuentros, de plazas desocupadas
de tardias fotocopias y avisos releidos.
Luego de clásicas canciones
de dinero malgastado y malos augurios.
De platos rotos y mesas rasgadas
quedaron los libros, con su excitante aroma.
Luego de mañanas frias y tardes tristes
de noches melancólicas, de morriña casual.
Dalí, Goya y Velázquez
de aulas, teatros y museos.
Cines, librerías, bares y bibliotecas
de paseos por el plan.

Sin buscarte, te vi
quizás te pensaba o solo fue el azar;
en un café.









domingo, 11 de agosto de 2013

Entre los dos.

Cuéntame una historia, de lunas y alegrías
esas que escuchábamos de Serrano, Filio y García.
Que nos amarraban la piel
y la soltaban al día siguiente.

No quiero lamentarme, ni tampoco alegrarme
de esta vida sin jugo, exprimida a no más dar,
con la palma del trabajo y el yugo explotador
de una mente que de amor no conoció.
 
Entrégame una frase
una décima de colores,
que tengan la tintura de un París encendido,
por sonrisas, más que por luces callejeras contaminantes.

Quiero escuchar tus acordes, esos acordes caleidoscópicos
cambiantes al son del diurno pestañeo, que suban al cabello
y se queden impregnados en las calcetas de algodón
cosidas por la abuela de un triste cantautor.

Dime si estoy equivocado, si estoy listo pa' escapar,
abre la ventana para ver y tirarme al mar.

El mayo con su niebla y la luna extraña,
transformando al grillo en canta'or y al perro en baila'or,
mientras yo me inspiro.
En una historia digna de un simple escritor
que habla y sueña en blanco y negro,
una vida; entre los dos.

viernes, 9 de agosto de 2013

La revolución de la Luz.

Luciérnagas deambulantes de un cielo decadente
armando revolución contra los astros
el absolutismo de la divina luna
tambalea, sucumbida por la conjunción de las chispas.

Preparando el hurto del negro manto
se condimentan las diminutas ideas
ordenan las piezas y arman el puzzle
de las horas más importantes de su vida.

Caminan hacia el norte, rotando hacia el seis
despiertan en el cuatro y se duermen en el diez
echando vuelo a eso de las cuatro toman su break
para que a las dos y media empiecen a almorzar
terminando lo antes posible para tomar el tren.

Las alitas van buscando su lugar
anidando dentro del cosmos feudal
tratando de vengar la tortura del sol
muerto por la blanca fraticida.

Recuperar la libertad y el calor
los sueños de niños despiertos
la serenidad del mar y las rocas
mediante la revolución de la luz.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Las fotos.

Vociferé risas cuando me llenaron de besos las mejillas
era hermoso y algo tierno, o eso me decian
llevaba conmigo algunos rulos, que jugaban con el viento.
Tenía cartas, tazos y muchos juguetes: robots, superhéroes, animales y soldados -malditos soldados-
no podía aburrirme, era imposible
no me preocupaba ¿qué era preocuparse?.

Esperaba la lluvia, para ver los ventanales empapados
¿te acuerdas?, yo escribia mi nombre, y el de mi mamá.
Esperaba navidad, era rica la comida al cenar, solo ese día cenaba
era especial, por eso cenábamos ¿por qué más?.
¡Ah! por lo regalos -nunca me importaron-.

No había turgencia en las niñas -¿en qué pensaba?-
vendía mis juguetes, a cambio de dinero de mentira
fui pastelero, locutor de radio, músico, dibujante y fotógrafo.
mas, quería ser profesor.

No me daba vergüenza disfrazarme y salir asi a la calle
pero claro, tenía miedo de los payasos.
La tele era mi amiga cuando hacia frio
conversábamos de dibujos animados -nunca habló-
y la radio, la radio me cantaba, cantaba las canciones de papá.
Te recuerdo Amanda y Playa Girón sonaban siempre -eran buenas-.

La luna, la hermosa luna. Y sus compañeras, las estrellas
¿la luna?, ella me perseguia y siempre, siempre, me observó -cuidó-.
Rompí floreros, y lloré. Me enfermé, y lloré. Me caí, y lloré
Me retaron por desobediente, y lloré.
Mi mamá me amaba, y lloré.
Fui feliz, y lloré.

Lloro, y soy feliz.
Mañana sigo viendo las fotos.








martes, 6 de agosto de 2013

Soñé contigo.

Entre sábanas caóticas que apretaban la sien
nos encontramos, tus ojos y los mios, mi boca y la tuya;
los sueños se asustaron de la realidad, sueños que hace poco;
le habian botado la reina a la vida, le habian escupido los zapatos a la muerte.

Escondidos de la nada, de la nada soy el maestro
el maestro de idiotas juglares que de risas poco sabian.

Las manzanas cayeron, golpearon al otoño
vendavales cubiertos de aserrín, rasgaron las almas
quemaron las guitarras, las cuerdas se salvaron
y la ausencia, la ausencia decía presente.
Qué terrible: la vida
Qué hermoso: la vida.

No nos preocupó el reloj, ni la lluvia, ni la luna
los diarios golpearon la puerta, la brisa los ventanales
los pasos de los duendes se hicieron comunes
mientras el cielo cómplice, jugaba brisca con el sol.
 
Incómodo, con dolor en la espalda, despierto;
impertérrito ante la vida y ante Cronos
con un libro de Lihn en la mano.

Te veo, y me miras
sonries, y sonrio.
Qué terrible: fue un sueño
Qué hermoso: soñé contigo.







viernes, 2 de agosto de 2013

Muerte.

Recogiendo los vasos manchados con vino
me encontré con la muerte
me encontré con la muerte.

Nos miramos fijamente cuando la cólera le atacaba la retina
ojos negros y profundos, perdidos en la nada
parecidos a los de mi madre, muerta, muerta, muerta
me encontré con la muerte.

La noche tartamudeaba, el viento la complacía
con caricias frias y fúnebres, pero caricias de amor, y muerte.

Me preguntó por la vida, por mañanas, tardes y sombras
el tanato azaroso, temerario e insolente
el serafín de negro con sonrisa fulgurante
el hombre que en antaño fue feliz
me encontré con la muerte.
me encontré con la muerte.

Preparé el pecho ante el hastío de tanto circunloquio
las ventanas quedaron abiertas, el teatro se vació
las corbatas viejas, las camisas nuevas
mientras la brisa helaba los perros ladraban furiosos
rabiosos de caricias mal hechas y abandonos
de paisajes destruidos, de ciudades olvidadas.

Derramé sangre, nacieron golondrinas
la madre del óbito devoró el hambre y el sueño
lamió las heridas y acrecentó el dolor
ayer me encontré con la muerte
ayer me encontré con la muerte.

Aunque me quites el nacer
y me lleves a pasear por el tártaro
he de disfrutarte
oh ! muerte, solo te vivo una vez en la vida.


jueves, 25 de julio de 2013

Solo con una imagen.

Voy pescando mañanas nubladas
desde inhóspitas nubes manchadas de gris.
Camino por pasillos de asfalto quebrajado
donde las raices quieren echar a andar.

El pasado se esconde detrás de los cuadros
mientras el otoño pacta una tregua con el viento.

Las pasiones se destilaron
se tiñeron de oscuros colores.
El destino me hundió
como tal hembra casquivana
en las postrimerías de Sísifo.

Me reflejé en los espejos del abuelo
con sueños descalzos y manchados.
Fuimos decadentes en un mundo ficticio
creado por infantes, poetas y algunos novelistas.

Solo me quedaba una carta de Poseidón
"Me debes tres meses de arriendo, muchacho", me decía.
Hoy se cumplía el plazo, debía desalojar.

Solo me quedé con una imagen;
la de la marea.
Llevándose mi vida, mis cosas
y mi castillo de arena.





viernes, 28 de junio de 2013

Un beso.

Solo dos minutos, bastaron para encontrarnos
con una mirada que sin saberlo nos ató
a las cuerdas del cielo, a la unión de las nubes invernales.

Buscamos refugios
invisibles para nosotros, concretos en su realidad
en donde la lluvia no nos pudiese tocar.
Fue inutil, perdimos la partida
pero no el final.

Le regalaste abrazos y caricias
mientras imaginaba tus ojos.
Para sonreir sin razón aparente
y por un momento, silenciar mi vida.

Sorprendido quedó el tiempo
y los perros que junto a nosotros caminaban.
La historia no lo tenía contemplado
ni Borges escrito en sus cuentos.

Fue un beso.



martes, 4 de junio de 2013

Déjeme en el sur.

Nací de las migajas del mundo
frente a roquerios y gatos callejeros
entre mitos e historia de burdeles
donde la vida me invitaba a bailar.

Con los pies bañados en barro
pinté pasillos y recovecos
me llené de temores y ansias
que la lluvia me ayudó a limpiar.

Donde pajarillos son bemoles
de los tangos de Discépolo
y los cables partituras
de una canción de Yupanqui.
Aprendí a crecer en dictaduras
entre exilios y matanzas
aprendí a limpiar estrellas,
aprendí que largo es el olvido.

Cuerdo o realmente loco
junto a ladrones de ambiciones y poder
no me interesa perder el norte
porque en el sur me quedo yo.




viernes, 31 de mayo de 2013

¿Qué te hemos hecho Valparaíso?

Leyendo portales en internet, me reencontré con una noticia que no deja de ser importante- en ningún aspecto- para la gente de Valparaíso. El cese del funcionamiento de la libería Ivens, ubicada en la plaza Anibal Pinto.

La famosa y tradicional librería porteña, compañera de la fuente de Neptuno- diseñada en Francia por V. Dubray en 1856- cierra sus puertas. Con 111 años a cuesta, deja en el puerto y en su plaza, una historia que poco a poco se dispersa con mayor fuerza.
Valparaíso, ciudad de vagabundos, inventada por colores y enarbolada por peldaños imaginarios.

Piedra por recuerdos.

Hace algunos años, desde los cerros de la ciudad, se podían divisar sin ninguna dificultad la gran mayoría de los naves y barcos, que iban y venian al puerto, dibujando contornos en el manto del pacífico.
Hoy -desde esos mismos puntos- difícilmente se puede divisar el mar. Las masas de cemento se han tomado los cerros, la explosión inmobiliaria se ha adueñado de los distintos rincones de la ciudad.
¿Qué se puede hacer?. Lamentablemente casi nada.

Hace algunos años, Valparaíso comenzó a identificarse como un buen lugar en donde plasmar gigantes de piedra y asfalto, todo esto, bajo el disgusto y disconformidad de los habitantes del puerto, que veian frente a sus narices, la destrucción de su visual oceánica, la pérdida del sol. Los recuerdos barriales, haciéndose
piedra.

La Memoria.

Valparaíso se caracteriza y toma distintos matices dependiendo su ubicación, en este caso las plazas: Parque Italia, Plaza Victoria, Plaza O'higgins y Plaza Echaurren.
Sitios totalmente reconocidos por todos los habitantes del puerto principal, hogar de cientos de palomas y perros callejeros.
Me detendré en el deterioro de una imagen que seguramente pasa desapercibida por la gran parte de ciudadanos comunes y corrientes que visitan la ciudad puerto.
El "negro" Farias, famoso cantor popular, reconocido por ser el primero en registrar "La joya del pacífico" el clásico vals porteño de Víctor Acosta.
Conocido en los bares porteños, se ganó el apodo del "cantor más popular de Valparaíso". El "ruiseñor de los cerros porteños", el amante de la bohemia, calló su voz el 2007, a los 62 años.
Jorge Farías es homenajeado con una estatua ubicada en la Plaza Echaurren, conocida por todo porteño. Lamentablemente, se le ha visto totalmente rasgada, con clavos impregnados en sus orejas e incluso, manco.

¿Dónde queda la memoria?. ¿Qué hacemos nosotros por recuperar lo perdido y mantener lo establecido?. No encuentro respuesta.

Lo clásico.

Si tocamos el tema de lo clásico, tenemos que simplemente preguntarle a un turista, ¿qué es lo que quiere conocer?, seguramente nombrará muchos sitios y elementos, entre ellos, los ascensores.

Los ascensores además de ser un símbolo intrínseco de Valparaíso, son parte del Patrimonio de la Humanidad (UNESCO). Estos ascensores (30) fueron construidos entre 1883 y 1992, siendo actualmente, una cantidad reducida los que se encuentran en funcionamiento, ya sea por problemas técnicos o simplemente no existe un real cuidado o preocupación hacia su funcionamiento.
Las maquinarias que hacen funcionar a estos transportes, fueron traidas desde Alemania y el Reino Unido en el siglo XIX, lamentablemente tendrán que ser reemplazadas por nuevas, para que el funcionamiento pueda ser el mejor.  
"Para la gente es un medio de transporte pero también asocian su identidad: cada uno de los que nació aquí en un barrio tiene un ascensor.” dice Camilo Vargas, conocido como el “hombre ascensor”.

Manos a la obra.

Se podría decir que Valparaíso es una ciudad como cualquiera otra, ya que tiene una historia que contar.
Sin embargo, Valparaíso no fue ideada por conquistadores, no siguió planos urbanos, no se hizo a semejanza de ninguna otra. Valparaíso es un mundo de encrucijadas e imaginarios, una amalgama de experiencias y recuerdos.
Podría nombrar infinitos elementos -buenos y malos- constitutivos de la ciudad, pero no tendría cabida en ninguna columna o simplemente dejaría muchos elementos fuera.
Aunque el cuestionamiento debiese ser otro, dejo hecha la pregunta. ¿Qué te hemos hecho Valparaíso?

"Pero este puerto amarra como el hambre, no se puede vivir sin conocerlo". Espero no defraudar al "Gitano".