Cuando una de mis letras lo toquen:
las libélulas ya no volarán más
y las gotas de lluvia,
dejarán de sentir el asfalto.
Los caballos de la noche se demorarán
sin estrellas; sin tus estrellas.
Con el hielo macabro de la muerte
asomado entre mis muslos.
Cuando una de mis letras lo toquen:
he de arrepentirme de nacer, he de arrepentirme de ti
golpearé paredes, invocaré al invierno
soñaré con negras albas
desangrando las golondrinas
que nacientes, vimos algunas vez volar.
Cuando una de mis letras lo toquen:
olvidaré a la vida y su manto nostálgico
las lágrimas se secarán en la pupila
los monstruos serán amigables perros.
Aquellos pasajes, se quemarán con mis gestos
con el pecho oprimido
y con el mismo viento;
volveré al cementerio.
"El arte es el esfuerzo incesante por competir con la belleza de las flores... sin triunfar jamás." Marc Chagall.
Por Encima de la Ciudad

Marc Chagall
sábado, 7 de septiembre de 2013
jueves, 5 de septiembre de 2013
No nuevamente.
Con las cartas sobre la mesa
nos despedimos, mostrándonos el pecho:
con la nostalgia por el cielo
con los sueños derrumbados
con los ojos estrujados
y la vida; con la vida ya perdida.
Vi caducar los hasta luego
y como nos apagaban las sonrisas.
La muerte entregó su hiel
a las manzanas ya podridas
si partidas, no comidas
y la vida, con la vida ya perdida.
Tramité los relámpagos de invierno
para tener compañía en las noches de verano
Era un extranjero en mi propia casa
ya carente del hartazgo de la plazoleta
que daba hacia mi ventana.
Y la vida, con la vida ya perdida.
Las sábanas se rodearon de cal
mientras hacian el amor con la noche.
Con el horizonte en los ojos
y mi gato en el hombro
aprieto fuerte a la vida mientras se eriza
en mi palma tratando de perderse nuevamente.
nos despedimos, mostrándonos el pecho:
con la nostalgia por el cielo
con los sueños derrumbados
con los ojos estrujados
y la vida; con la vida ya perdida.
Vi caducar los hasta luego
y como nos apagaban las sonrisas.
La muerte entregó su hiel
a las manzanas ya podridas
si partidas, no comidas
y la vida, con la vida ya perdida.
Tramité los relámpagos de invierno
para tener compañía en las noches de verano
Era un extranjero en mi propia casa
ya carente del hartazgo de la plazoleta
que daba hacia mi ventana.
Y la vida, con la vida ya perdida.
Las sábanas se rodearon de cal
mientras hacian el amor con la noche.
Con el horizonte en los ojos
y mi gato en el hombro
aprieto fuerte a la vida mientras se eriza
en mi palma tratando de perderse nuevamente.
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